Pensamiento de un Gestor de Paz

Gestores de Paz
Reflexión para Hoy

Dedicado a TODOS los Policías, Gendarmes, Prefectos, Penitenciarios y Militares.
Este relato puede vivirlo cualquiera que cumple una misión encomendada vistiendo un uniforme.

- Hoy es un sábado normal para mí, son las 2 de la tarde e ingresó una llamada al 911. Esa llamada de auxilio para ir a atender la verdadera emergencia, desgarraría mi alma y las de mis compañeros por completo. El operador del 911 nos indica por el radio que hay un sujeto agrediendo a su familia en su casa de habitación, también nos indican que hay mucho escándalo dentro de la propiedad y nos advierte que actuemos con mucha preparación ya que está armado con una pistola.

- En ese instante me imagina un demente totalmente drogado tratando de solucionar sus asuntos a su manera; mi compañero y yo salimos a toda prisa.
Por fin llegamos a la dirección que nos brindaron, y recuerdo que habían muchas personas afuera del lugar (curiosos).
- Nunca olvidaré aquella sensación horrible que me embargó mientras bajaba del patrullero, que aún estaba en movimiento, no escuchaba ruido ni mucho menos gritos ni nada.
Toda la gente estaba con las manos cruzadas. Y lo extraño fue que el operador nos dijo que había mucho escándalo en el lugar donde habitaba la familia y el supuesto sospechoso.
Mi compañero se puso a mi lado antes de llegar al domicilio y ambos con nuestras armas desenfundadas caminamos con mucha cautela hacia la puerta.

En aquel lugar había mucho silencio, se podía escuchar una mosca volar, en ese momento el olor a tragedia llegó a mis narices. Tocamos con mucha fuerza la puerta una y otra vez sin recibir respuesta alguna. Cada segundo que pasaba era como una eternidad sin saber si nos recibiría a balazos o no. Ya que en el recorrido al lugar, una mujer gritó con tanta fuerza; -¡acaba de disparar! 
Al ver que nadie atendía a nuestro llamado, decidí golpear la puerta con mucha técnica pero más que eso con mucha preocupación. Al ingresar corrimos al primer cuarto a mano izquierda y lo que nuestros ojos vieron, nuestros corazones se quebraron y nuestra alma lloraba.
En esa cama, de ese cuarto habían dos (2) niños muertos, una mujer asesinada y un cobarde sin vida, encima de ellos, con un tiro en la boca.

- Pedimos apoyo, y en pocos minutos se apersonaron al lugar jefes, oficiales y médicos, y nos indicaron de que ya los cuatro (4) estaban sin vida, no había nada que hacer en ese momento más que resistir el dolor de ver esa escena tan brutal e inhumana.
Todo terminó, el juez dio la orden del levantamiento de los cuerpos a altas horas de la noche.

- Era hora de regresar a la Unidad policial a recoger mis cosas y volver a casa. La semana estaba a punto de finalizar, mañana siguiente el domingo tengo que trabajar si Dios lo permite a las 07 Hrs.
Voy a hacer un recuento de lo que viví la semana anterior:
Lunes: Un tipo me golpeó mis partes más íntimas a la hora de hacer el respectivo arresto porque estaba ocasionando disturbios en la vía pública.
Martes: Atendimos un llamado de un dueño de una confitería y a nuestro arribo nos indicaron que un tipo no quería pagar la cuenta, conversamos con el jóven y como estaba muy borracho me llamo (milico), al final el muchacho pago la cuenta y regresamos al recorrido.
Miércoles: en horas de la tarde, un operativo sorpresa un señor muy molesto porque cumplíamos con nuestro deber me recordó a mi madre, eso me hirió lo más profundo de mis sentimientos, pero con mucho profesionalismo lo deje pasar para no hacer el problema más grande, me tuve que tragar esas palabras que sin uniforme seguramente no leas permitiría.
Jueves: A nuestra Unidad unos compañeros llevaron a un hombre totalmente ebrio, al tratar de llevarlo a la celda me escupió el rostro, aquello fue desagradable, horrible e injusto, tuve que ser parte del episodio también.
Viernes: Al mediodía una mujer me dijo ladrón sin motivos y nuevamente me recordaron de mi mamá. Qué tristeza!
Y el Sábado, bueno. Ocurrió los que anteriormente les conté, fue una semana muy dura a decir verdad.

Pero eso y mucho más son las cosas que nosotros los POLICÍAS tenemos que soportar solamente por hacer nuestro trabajo. ¿Pero sabe usted el por qué nosotros los POLICÍAS soportamos tantas cosas?


Aquí les relato los motivos:
  • Porque bajo juramento nos comprometimos a cuidar y proteger a la ciudadanía, a velar por el orden y la paz social de nuestra comunidad.
  • También porque somos seres humanos y tenemos responsabilidades al igual que muchos de ustedes.
  • Porque hay obligaciones que cumplir y tenemos que darle los estudios a nuestros hijos, también ellos comen y se visten.
  • Porque nuestro deseo es verlos recibidos algún día, que no les falte nada.
  • Porque nos sentiremos orgullosos de haber portado un uniforme de la Policía.
  • También estaremos orgullosos de haber soportado 1001 humillaciones e insultos con tolerancia, pensando que si me quedo sin trabajo, habré sido un fracasado como padre.
  • Y lo más importante es que nunca renunciamos a pesar de tantas cosas que pasamos para cuidar de la sociedad en general.
  • Nacimos para ser policías
  • En muchas ocasiones mientras descanso en casa junto a mis seres más queridos (que merecido lo tengo), pienso en que deseo tener superpoderes como en las películas.
  • Para llegar a tiempo a un arresto, para llegar a tiempo a una violación, para llegar a tiempo a un asalto, para llegar a tiempo a cualquier delito ilícito que se esté cometiendo.
  • Pero lo que nos mantiene en pie luchando, es porque queremos un mejor mañana para nuestros hijos, porque son ellos el futuro de nuestro país.
Cuando veas a un POLICÍA en las calles. No lo veas con lástima ni con desprecio, sino más bien bríndale una agradable sonrisa, y con eso, es más que suficiente para cuando alguien nos ofenda, recordaremos aquella agradable sonrisa. Dígale a sus hijos que nosotros somos sus amigos y que estamos para protegerlos y con eso, cuando tengan un problema sabrán a quienes confiar y buscar.

Un POLICÍA también tiene sentimientos, como usted y como yo.
Un POLICÍA ríe y llora, al igual que usted y yo.
Un POLICÍA también merece respeto, al igual que usted y yo.
Un POLICÍA se cansa de sus muchas horas de trabajo, al igual que usted y yo.
Un POLICÍA no es un robot, él es igual que usted y yo.
Un POLICÍA tiene muchos enemigos, las balas los asaltantes, los traficantes, los violadores, los asesinos, y muchos más, no se convierta usted en un enemigo de los POLICÍAS, más bien ayudarles a combatir la delincuencia.

Dios me los Bendiga

Esta inspiración se la quiero dedicar a todos los POLICíAS del mundo con mucha admiración, respeto y cariño.
Gracias por cuidar de nosotros. Si usted reconoce la gran labor de un POLICÍA, conoce alguno o es un familiar, lo invito a compartir este mensaje.



Pastor Marcelo Avila
Retirado de la Policía de Río Negro
Disertador Motivacional 
Gestores de Paz Argentina

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